El MSP eliminó del registro de médicos cubanos que trabajan en la Operación Milagro a Vladimir Villamil, quien abandonó ese servicio.
"Estoy sorprendido, shockeado y estupefacto por esta situación", expresó Villamil a mediados de noviembre, tras conocer por la prensa la decisión del Ministerio de Salud Pública (MSP), puesto que no le fue notificada.
Villamil se reunirá con su abogado para analizar la situación, analizar lo ocurrido y definir los pasos a seguir. El médico informó que ya registro su título de oftalmólogo en el registro de profesionales de la salud, por lo que considera que está habilitado para ejercer la medicina en todo el país, aunque la decisión del gobierno le genera dudas y miedos. "El título fue habilitado por la Facultad de Medicina y espero que esto no cambie. Pero nadie me ha llamado de la Facultad ni de la Caja Profesional. Iba a exponer mi curriculum y a hablar acerca de las posibilidades de trabajo, pero ahora no lo sé", afirmó.
El ejercicio de la medicina por parte de los médicos cubanos que trabajan en el Hospital de Ojos fue motivo de controversia y discusiones entre jerarcas del MSP y doctores uruguayos. Ante las demoras en una definición sobre si se revalidaban los títulos a los oculistas cubanos, el gobierno por decreto les permitió ejercer la medicina solo en el marco de la Operación Milagro que Cuba desarrolla en varios países. Para ello, los inscribió en un registro temporario, del que dio de baja a Villamil tras la decisión de éste de dejar la Operación Milagro y de vivir en Uruguay.
La embajadora cubana en Uruguay, Marielena Ruiz, fue notificada de la decisión y expresó que "esto se trata de un convenio bilateral y la habilitación de los títulos se solicitó de manera temporal y específicamente para trabajar en el Hospital de Ojos". La diplomática señaló que la otra persona eliminada del registro "es un colaborador que regresó a Cuba porque va a cubrir otra misión y así será con el resto de la brigada, que debe cambiar en diciembre".
Villamil evalúa emigrar a otro país
En su edición del 27 de noviembre "Búsqueda" informó que Villamil está "preocupado" por la decisión del MSP de eliminarlo de los registros de médicos habilitados para ejercer en el país y por ello evalúa si inicia un trámite de habilitación -que podría llevarle meses- o emigra hacia un tercer país. Para ello Villamil deberá hacerse de su pasaporte que en la actualidad está en poder de la Embajada cubana en Uruguay.
Villamil enfrenta el triste destino de otros "desertores" cubanos
En un reportaje exclusivo para "El País" Villamil dejó entrever las graves consecuencias que podría enfrentar tras su decisión de abandonar la Operación Milagro y quedarse a trabajar en Uruguay. "Es una decisión muy bien pensada que implicó un gran costo personal. Decidí apartarme de la Operación Milagro y quedarme en este país a trabajar. Dejé en Cuba un hijo de 10 años, mi madre que es médica, y el resto de mi familia", dijo el médico.
"Sé que cuando uno toma una decisión de estas, deja mucho. Mis cuentas se clausuran, las propiedades a nombre mío también. Todo es pérdida. Por eso, no lo hice a lo loco. Vale la pena.", agregó Villamil, quien agregó que "soy civil y un ser humano y tengo derecho a decidir sobre mi propia vida. Esta es una sociedad con muchos derechos civiles, donde hay libertad, hay tranquilidad. Este país es para vivir y trabajar." Cuando se le preguntó por su hijo, Villamil dijo que no sabe cuándo lo volverá a ver.
Médicos cubanos vigilados y sin dinero
A raíz de la renuncia del Dr. Villamil, los uruguayos empezamos a conocer qué hay detrás de la "Operación Milagro". En el Hospital Saint Bois hay un lugar que evoca Cuba. Allí viven los médicos de la "Operación Milagro". No tienen la libertad de cualquier uruguayo aunque no expresan quejas. Sobre el caso de Vladimir Villamil hablan poco.
La brigada está compuesta por 28 personas y llegó, en su mayor parte, en octubre de 2007. No sólo hay médicos oftalmólogos. También hay un anestesista, un epidemiólogo, varias enfermeras, una licenciada en farmacia, varios ingenieros, instrumentistas, personal para el laboratorio clínico, una jefa de esterilización y optometristas. Incluso hay dos cocineros, uno de los cuales oficia también de chofer.
Todos ellos viven en un ala del Hospital de Ojos, donde se come comida cubana, se escuchan radios cubanas y se mira televisión cubana. Es un pabellón de la planta alta con habitaciones con dos camas y baño privado. Cuando se vayan será otro lugar de internación.
Según explicó a "El País" el jefe de la Brigada, Isaac Paredes, la jornada comienza a las 5.30 y a las 7.15 el equipo y el block quirúrgico están preparados para el trabajo. La hora en la que la jornada termina, depende de cada uno. Unos pueden terminar a las 16.00, otros más tarde. A las 20.00, se hace un chequeo de los problemas que se presentaron en el día. "Esto nos crea la habilidad de saber qué problemas habrá mañana. Nosotros no marcamos tarjeta porque cada uno sabe lo que hacer. Y para nosotros vivir en el hospital es una facilidad. Aquí la gente se despierta temprano y más calma", dijo.
La Sociedad Oftalmológica Uruguaya denunció semanas atrás en el semanario Búsqueda que los médicos cubanos "están presos" en el hospital. Si los médicos quieren ir a dar una vuelta por el Centro, primero tienen que avisar, aunque Paredes informó que todos tienen celulares.
"El famoso `permiso` es para saber dónde está la gente, porque cada grupo tiene un responsable", dijo. A su juicio esto no coarta la libertad. "La libertad es un sentimiento, más que un estado. Nosotros nos sentimos libres", aseguró.
"El País" dialogó con cuatro miembros de la brigada y les preguntó qué lugares de Uruguay habían conocido. Sólo uno respondió que había estado en la Ciudad Vieja. Otra dijo que los habían llevado a "Piriápolis y a Maldonado". El resto se limitó a hablar de las pesquisas que estuvieron realizando sobre pacientes oftalmológicos en algunos lugares del interior del país.
Para responder a estas preguntas de "El País", los cuatro médicos cubanos solicitaron autorización a Paredes. Incluso luego que éste ya la había otorgado, una de las consultadas pidió a un colega que el jefe fuera informado de que la entrevista se estaba realizando.
Bienvenida Pilotu, licenciada en enfermería para el post operatorio se limitó a señalar: "Vivimos muy bien, con toda la comodidad". La deserción de Vladimir Vilamill Martínez del equipo despierta pocos comentarios. "La posición fue de firmeza y seguir con lo que estamos haciendo", dijo Pilotu. Gelen Welch, médica cirujana aseguró que la ida del colega "no impactó, fue una decisión personal, su problema, su vida".
Paredes también se limitó a señalar que se trataba de una decisión personal que tendrá un costo personal importante. Y ante la pregunta de si hubo alguna señal que pronosticara esta deserción, se limitó a contestar: "Él tenía sus funciones aquí como todo el mundo. Pero te empiezas a divorciar desde que lo pensaste".
En el ala donde viven hay acceso a un servicio de televisión y radios cubanas por satélite. Estos son brindados por el gobierno cubano, explicó Paredes. Antes tenían el servicio de televisión por cable, pero ahora sólo tienen canales uruguayos que complementan las emisiones desde la isla.
En una pequeña sala con dos computadoras, que ellos llaman "cibercafé", también tienen servicio de internet, aunque éste es pago por el Ministerio de Salud Pública según confirmó Yamandú Bermúdez, director del hospital. A diferencia de lo que sucede en Cuba, éste servicio tiene acceso a todas las páginas de internet.
"Las limitaciones en Cuba son para las páginas que no son productivas. Si yo soy médico, tendré un servidor con los sitios médicos habilitados", explicó Paredes. Cambridge, por ejemplo, está habilitado. El de la Universidad de Massachusetts no.
Y, como aquí tienen un servicio de acceso completo, lo que hacen es "controlarse". "Hacemos un uso razonable en base a nuestros principios. Porque no dejamos de ser cubanos", apuntó el jefe de la brigada médica.
El equipo cubano ha realizado 5.894 intervenciones, de las cuales 4.497 fueron por cataratas.
La remuneración por todo ese trabajo, los cubanos no lo ven. Es que su sueldo, que su jefe Isaac Paredes prefirió no revelar, es entregado a sus familias en Cuba. A ellos les otorgan un "dinero de bolsillo" con el cual pueden moverse. Paredes tampoco informó a cuánto asciende esta cifra, pero por lo menos para pagar un contrato de celular les alcanza.