Yo desconfío cuando me agitan ante los ojos el espantajo del Apocalipsis o el desastre climático. Incluso me aseguran, con la vena hinchada, que el sólo dudar (o comunicar nuestras dudas) pone en peligro a los niños, las ballenas y los canguros. Tal vez será por eso que algunos hablan de "nazi-ecologismo". Se nos prohíbe dudar.
"Dudas sobre el calentamiento global" por Rolando Hanglin. "La Nación", 15-12-2009.

El mito del consenso científico cae por su propio peso. Si la pasada semana una plataforma de 150 científicos afirmaba que no existen "evidencias" empíricas sobre el cambio climático antropogénico (causado por el hombre), oponiéndose a las medidas que se negocian en la Cumbre de Copenhague, ahora un informe del Senado de EEUU revela que el número de científicos escépticos con la teoría de la ONU son más de 700.
"Los científicos escépticos multiplican por 13 al "núcleo duro" del IPCC" por M. Llamas. "Libertad Digital", 15-12-2009.

Lentamente y lejos del ruido de los grandes medios, el aire se va escapando del globo del calentamiento global. Las temperaturas mundiales pararon de subir hace algunos años, para desesperación de los activistas del clima. La conferencia de Copenhagen --que se suponía que acordaría una reducción obligatoria de las emisiones de gases invernadero-- colapsó semanas antes de comenzar y se mantiene en el CTI a la espera de la intervención mágica de Obama. Los activistas del clima siguen insistiendo que se trata de un problema de "comunicaciones", pero luego de la doble jugada del Premio Nóbel y el Oscar de Al Gore, los millones de dólares invertidos en publicidad, y el incesante mensaje aterrador desde el altoparlante de los medios de comunicación y la clase política, la excusa luce absurda.
Por otra parte, el comportamiento del círculo de la CRU ha arrojado una gran sombra sobre toda la comunidad científica, y muchos científicos honestos llevarán inmerecidamente el estigma del Climagate, salvo que se revelen completamente todos los temas ocultos.
"Scientists Behaving Badly. A corrupt cabal of global warming alarmists are exposed by a massive document leak" por Steven F. Hayward. "The Weekly Standard", 14-12-2009.

Mientras más averiguamos acerca de los -ahora públicos- correos electrónicos de la Unidad de Investigaciones Climáticas de la Universidad de East Anglia, más se asemeja todo a Watergate. Como sucedió con el escándalo que acabó con la presidencia de Richard Nixon en 1974, no habrá ninguna revelación espectacular, sino más bien un goteo diario e incesante que últimamente hará que colapse la estructura.
"Verdades inconvenientes del Climagate" por Patrick J. Michael. "El Universal", 13-12-2009.

A pesar de que la Cumbre del Cambio Climático de Copenhague sigue adelante, nuevas pruebas surgidas a raíz del llamado Climagate siguen saliendo a la luz: en varios mails se encuentran las relaciones entre algunos de los científicos cuestionados con grandes empresas petroleras. Aparentemente, los científicos buscaban financiación para el Centro Tyndall, de estudio climático. Además, un famoso programador de software libre accedió al programa que calculó el modelo de "palo de hockey" y encontró grandes anomalías.
"Nuevas pruebas del Climagate: Los científicos cuestionados estaban en contacto con grandes petroleras". Urgente24.com, 10-12-2009.

Mentiras de Gore sobre la evidencia. Al Gore descartó el escándalo de los emails de la CRU diciendo que "tienen más de 10 años". Sin embargo, uno de los emails filtrados es de hace dos meses. El más reciente fue enviado el 12 de noviembre, hace menos de un mes.
"Climategate: Gore falsifies the record" por Andrew Bolt. "Herald Sun", 09-12-2009

El listado de correos que desató el escándalo del Climagate se encuentra disponible en Internet para que el público pueda determinar con su propio criterio si los datos del cambio climático han sido manipulados o no. A pesar de que las crónicas periodísticas sobre el tema están siendo tendenciosas y buscan relativizar la gravedad de las acciones de los científicos, las acusaciones son de trascendencia para toda la humanidad. Revise usted mismo los correos y sea testigo del mayor engaño científico en la historia de la humanidad.
" Aquí están, estos son: Los mails que desataron el climagate". Urgente24.com, 07-12-2009

En definitiva hay que cuidar el medio ambiente, es cierto que se deben limitar las emisiones de carbono, quizás hay una oportunidad de hacer dinero con los certificados de carbono. Pero de ahí a aceptar como necesarias todas las predicciones de catástrofe media un abismo, que me convierte por ahora en un militante agnóstico climático. Mañana quién sabe.
"Cuál calentamiento global" por Julio Preve Folle. Suplemento "Economía y Mercado" de "El País", 07-12-2009.

"La parodia es la arrogancia intelectual de los autores de los modelos de cambio climático, basados parcialmente en la discutible práctica de reconstruir cambios climáticos históricos de largo plazo. Basándonos en esos modelos, se supone que tengamos que gastar miles de miles de millones de dólares y restringir significativamente nuestra libertad."
"The climate-change travesty" por George F. Will. "The Washington Post", 06-12-2009.

"¿Por qué los científicos se comportaron de este modo si la ciencia detrás del calentamiento global de orígen humano se dice que es tan seria y firme? Para responder a esa pregunta es útil seguir el rastro del dinero hacia los alarmistas.
Consideren el caso de Phil Jones, el director de la CRU y el hombre detrás del climagate. De acuerdo con uno de los documentos extraídos de su centro, entre 2000 y 2006 Jones fue el receptor (o co-receptor) de unos U$S 19 millones en fondos para investigación, un aumento de seis veces lo que recibió en los años 90.
"Climategate: follow the money" por Bret Stephens. "The Wall Street Journal", 02-12-2009.

Nuestro irremediablemente comprometido establishment científico no puede salirse con la suya y escabullirse del escándalo del Climagate.
"Climate change: this is the worst scientific scandal of our generation" por Christopher Booker. "Telegraph", 28-11-2009.

Un hacker desvela documentos y correos electrónicos de la elite científica vinculada al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC). Los calentólogos admiten que manipulan datos, destruyen pruebas, ejercen fuertes presiones para acallar a los científicos escépticos...
"El Watergate climático: la farsa del calentamiento global, al descubierto" por D.R. Herrera / M. Llamas. "Libertad Digital", 23-11-2009.

Si tuviera acciones en compañías de energías alternativas empezaría por venderlas AHORA. La conspiración detrás del mito del Calentamiento Global Antropogénico ha sido expuesto en forma súbita, brutal y bastante deliciosa luego que un hacker ingresara en las computadoras de la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia y distribuyera en internet 61 megabytes de archivos confidenciales.
"Climategate: the final nail in the coffin of 'Anthropogenic Global Warming'?" por James Delingpole. "Telegraph", 20-11-2009.

El incidente del robo de mensajes de correo electrónico de la Unidad de Investigación Climática (CRU, en inglés) de la Universidad de East Anglia (UEA) de Norwich, Inglaterra, también conocido como Climagate, empezó en noviembre de 2009 cuando un hacker ingresó a un servidor usado por la UIC, robó y distribuyó más de 1,000 emails y otros 3,000 documentos, totalizando 160 MB de datos. Los documentos están fechados entre 1996 y 2009. Phil Jones, el director de la CRU, confirmó más tarde que los emails filtrados que desataron el escándalo parecían genuinos.

Los escépticos del cambio climático aseguraron que los emails muestran "connivencia" de los científicos del clima para retener información científica. La BBC informó que la universidad pretende anunciar una investigación oficial sobre el asunto y que dará información sobre la misma en un futuro cercano. El 01-12-2009, la UEA anunció que Phil Jones quedará separado temporariamente del cargo de director de la UIC durante la investigación.

El robo fue descubierto el 17-11-2009, y el 19-11-2009 los archivos robados fueron distribuidos desde un servidor ruso a varios puntos en Internet. El material robado fue publicado por primera vez el 19-11-2009 en The Air Vent, un blog escéptico.

¿Qué dicen los mensajes?

Lo principal que se extrae de la lectura de estos correos electrónicos es, en palabras del blogger norteamericano John Hinderaker, una mentalidad de bunker asediado por los enemigos, esto es, los escépticos. Estos científicos creen sinceramente en la teoría del calentamiento global, de un modo tan fanático que les lleva a alegrarse de la muerte en 2004 del escéptico John Daly o desear "darle una paliza" al también escéptico Patrick Michaels.

Pero, sin duda, lo más importante es que parecen plenamente dispuestos a maquillar sus datos para que se ajusten a la teoría. Así, en un correo del pasado 28 de setiembre, uno de estos científicos anuncia su intención de bajar 0,15 grados la temperatura registrada del océano para que se ajuste a sus modelos climáticos.

Otro científico, David Parker, discute en otro email la posibilidad de cambiar el período de referencia para elaborar el índice de temperatura global. Se opone afirmando que tal cambio podría confundir al público y, sobre todo, reflejaría que el actual período es menos cálido de lo que pretenden hacer creer.

Tim Osborn describe cómo algunos datos son manipulados para ocultar que los resultados de un estudio muestran una aparente tendencia al enframiento de la temperatura del planeta. El propio Michael Mann, uno de los climatólogos de cabecera del IPCC de la ONU, afirma en otro correo que sería bueno "contener" la temperatura del "Período Cálido Medieval ".

Manipulación de informes

Por su parte, Tom Wigley le comenta a otro colega que el calentamiento en la superficie terrestre desde 1980 ha sido casi el doble que en los océanos, un dato que no se debe salir a la luz, ya que podría ser utilizado por los científicos escépticos como prueba de que los centros urbanos constituyen auténticas islas de calor, sin que esto nada tenga que ver con el calentamiento global.

También existe otro de 1999 en el que un científico reconoce haber usado el "truco de Mike" (Michael Mann, el del Palo de Hockey) en Nature para "ocultar el descenso" de temperaturas. El "truco" en cuestión consiste en ocultar la divergencia entre las temperaturas de 1960 en adelante y los registros de los anillos de los árboles empleados para reconstruir el clima pasado. ¿Cómo? Eliminando esos registros en los resultados durante los años problemáticos, es decir, aquellos que no se ajustaban al modelo.

También se observa la paranoia del propio Mann, uno de los artífices de los informes del IPCC. Así, en un correo reciente, este gurú del calentamiento global protesta por la "máquina de ataque pagada por las multinacionales", pese a que fluyen muchos, muchos más fondos hacia los científicos que defienden el cambio climático causado por el hombre que hacia los escépticos.

De hecho, en otro de los correos un climatólogo británico se queja de un artículo cuestionando la teoría del calentamiento porque es justo "lo que no necesita" en sus esfuerzos para sacarle dinero a Siemens. Un correo reconoce que están negociando con Esso, una de las subsidiarias de Exxon. Y uno de los documentos muestra que el director del CRU ha recaudado 13,7 millones de libras desde 1990.

Ocultamiento de datos

También existe algo más grave. Las leyes británicas obligan a desvelar todos los archivos de las investigaciones financiadas con dinero público, como son las del CRU. Un correo pide a varios científicos de diversas universidades que borren ciertos mensajes, lo que ha sido interpretado como un posible intento de evitar verse obligados a desvelar contenidos "incómodos" para la teoría del calentamiento ante una posible petición bajo las leyes británicas.

Uno de los correos, de hecho, reconoce que de verse obligado a dar los datos de las estaciones de temperatura del CRU preferiría borrarlos, lo cual podría estar relacionado con esa "falta de espacio" que adujo en septiembre para no revelarlos.

Conspiración para no dejar publicar en científicos escépticos

Uno de los más repetidos mantras de los climatólogos creyentes consiste en que los escépticos no publican en revistas científicas respetables, las llamadas peer-reviewed, y ellos sí. Pero parece que en parte esto sucede por un esfuerzo concertado para que así sea. Uno de los intercambios de correos desvelado se indigna ante la publicación de un par de papers científicos de los escépticos en la revista Climate Research y promueve un boicot contra la misma.

Ese intento de acallar las publicaciones científicas escépticas alcanza al IPCC, el macroinforme de la ONU que se supone contiene toda la información relevante sobre la ciencia del clima. Pues bien, otro de los correos muestra a estos científicos indicando que harán todo lo que puedan para evitar que un estudio contrario a sus teorías llegue al IPCC, incluso aunque sea a costa de "redefinir lo que significa un estudio peer-reviewed".

Phil Jones escribe a la Universidad de Hull para intentar detener a su colega escéptica Sonia Boehmer Christiansen; Michael Mann explica cómo destruir una revista que ha publicado documentos científicos sobre el clima elaborados por escépticos; en otro correo, el propio Mann dice que se pondrá en contacto con la cadena británica BBC para averiguar por qué permitió la publicación de un artículo vagamente escéptico; otro correo desvela que una carta de calentólogos enviada a The Times fue redactada con la inestimable ayuda de Greenpeace...

El material tardará en ser examinado, pues incluye cientos de correos, documentos científicos, datos contables sobre los fondos recibidos para la investigación y hasta el código empleado para las reconstrucciones del clima pasado, ése que siempre se han negado a enviar a los escépticos para su examen y ha tenido que ser reconstruido por los estadísticos McIntyre y McKitrick.

¿Por qué no está esta noticia en los medios?

Probablemente sea el mayor escándalo científico en muchos años, sin embargo los medios de comunicación han sido muy lentos en comenzar a difundir los detalles de este caso. En algunas regiones, como América Latina y Uruguay, la noticia directamente no existe. ¿Por qué será?

Habría que preguntarle a los medios. ¿Será que tomaron partido de antemano por las teorías alarmistas en relación al cambio climático y esta noticia de algún modo les pincha el globo?

CN va a difundir todas las noticias importantes sobre el tema porque cree que el mundo tiene que tomar decisiones graves sobre el calentamiento global y no puede depender de científicos nucleados en un movimiento político internacional anticapitalista que ahora se sabe que maquilla estadísticas e investiga el fenómeno con subjetividades increíbles. Lamentablemente, la mayoría de esas noticias van a estar en inglés, dada la débil cobertura periodística que el asunto tiene en general.